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16.09.2015

El Coaching, ¿una moda?

Me preguntaban, no hace mucho, ¿por qué se le da tanta importancia al coaching?, ¿por qué está de moda?
Coaching.jpg  El coaching no está de moda, es un proceso de entrenamiento que se desarrolló en Estados Unidos en la década de los 70s, y los resultados han hecho diferenciarse a las empresas que lo han incluido en su día a día. Y desde hace más de quince años ha penetrado en España.
No es una moda, como tampoco lo fueron, en su momento, la publicidad, el marketing e internet. Son nuevos elementos que sazonan nuestra sociedad que amplían y optimizan perspectivas.

Lo lamentable es que la proliferación de “coaches” por doquier, no ya sin formación sino sin saber distinguir el coaching de otras disciplinas, está creando esa sensación de “moda” y de mala calidad. Si a esto le añadimos la díscola propaganda en medios de comunicación y la amplia oferta formativa en el sector, podremos entender que algunos hayan visto en coaching una moda e incluso un sistema piramidal que parte de las academias que cercen como setas.

En contraposición, siempre he argumentado que aunque no haya una reglamentación o  colegiación, es cierto que existen asociaciones de coaches de prestigio (p. ej. ASESCO, ICF, AECOP y otras) que vigilan por la calidad formativa y de la exigencia en la certificación de estos nuevos profesionales. Por ello es recomendable apoyarse en aquellas academias o escuelas que cumplen unos mínimos de requisitos que garanticen la formación recomendada por las asociaciones de coaching

¿Qué aporta de nuevo el coaching?
En el mundo empresarial, por no extendernos en el personal, ayuda a identificar a aquellos empleados con mayores garantías de adaptación a nuevas responsabilidades, identifica a los empleados con talentos válidos para liderar nuevos proyectos, ayuda a motivar, a alinear los valores personales con los empresariales, creando entornos más creativos y productivos, convirtiéndolos en más competentes.

No cabe duda que dos negocios idénticos (con productos/servicios idénticos, perfil de empleados, proveedores, etc.), aquel use esta disciplina, se diferenciará de la competencia; porque cuanto más competente se sea, menos importará la competencia.

Si esta disciplina – el coaching – la aplicásemos a la gestión empresarial, a sus herramientas y a su día a día, podríamos diferenciarnos con ambientes laborales más amables, seguros y competitivos. Y esto lo demandan las empresas.

Algunas consultoras, no todas, han incorporado el coaching a su cartera de productos, como un producto más, como un complemento, sin incluirlos en la transversalidad de su oferta. Esto quizás sea debido a la importancia del rédito de su producto, sin valorar las bondades que el coaching puede ofrecer a sus clientes.
Como decía un buen amigo, consultor y buen estratega, “la consultoría te da la solución al problema, te da el pez para que sacies tu hambre, tu necesidad”; sin embargo con la aplicación transversal del coaching a los procesos empresariales “enseñamos a pescar”. ¿Significa eso que ese cliente no necesitará más de nuestros servicios? Probablemente así sea. Lo importante para un coach es que su cliente sea autónomo y no dependa de soluciones ajenas, sino que encuentre la respuesta y la solución dentro de su organización. Y esto es aplicable tanto para las empresas como para autónomos. Porque cualquier negocio es susceptible de mejora. 

mjigato - 19:58:44 | Agregar un comentario